SEBASTIAN "BACHAN" GONZALEZ FIGUEROA---"REST IN PEACE DAD ---WE LOVE YOU"
SEBASTIAN “BACHAN” GONZALEZ FIGUEROA
Por
Nelson González Martínez
(1926---2007)
Sebastian “Bachán” González Figueroa nació el 20 de julio de 1926 en Isabela, Puerto Rico en el barrio de Capíro. Bachán es hijo de Eliseo González y su mamá Isidra Figueroa. Entre sus hermanos son, Pepe, Peñé, Eliseo, Aníbal, Toño, Manolín, Efraín y sus hermanas son Inña, Milagros, Gloria y Maria.
En su vida tuvo dos matrimonios y procreó tres hijos, Sebastian González Figueroa Jr, Nelson González Martínez, Milton González Martínez y una hija, Edna González Martínez. Los nietos/as de Bachán son Lisannie, Kenneth, Génesis, Milton, Nicole y Nicolas.
La historia de Bachán no es una muy común. No fue hasta los doce años de edad que tuvo sus primeros zapatos. Bachán tampoco fue un niño cualquiera, fue un niño que se las buscaba económicamente para ayudar su familia. Vendía muchas cosas como chicles y se pasaba visitando el cine cuando le sobraba unos chavitos.
El estudió hasta el octavo año y en las edades de veinte estuvo trabajando en la cocina de la base de Ramey, donde aprendió reglas, disciplinas y su método de organización, la cual usó toda su vida hasta la muerte. Su trabajo tan apasionado en sus tareas lo ayudó en obtener la confianza de sus superiores y en obtener mas autoridad con más responsabilidad creando un ambiente de alta calidad, sabor exquisito de comida y un agradecimiento único de todos los patrocinadores cuando participaban en la nutrición personal diaria.
Durante su vida de joven, siempre buscaba manejar sus chavitos, vio la depresión económica mundial de los años treinta, vivió en Puerto Rico durante la segunda guerra mundial y leyó sobre la experiencia de las dos bombas atómicas utilizadas por primera vez borrando las vidas de muchos de nuestros enemigos en Japón, disfrutó de los cambios políticos en Puerto Rico como el nacimiento del Partido Independentista Puertorriqueño, el Partido Republicano Puertorriqueño, el Partido Popular Democrático, vio a Luís Muñoz Marín ser elegido como senador en el año mil novecientos cuarenta y ser el primer gobernador puertorriqueño elegido democráticamente en el cuarenta y ocho, pasó por la experiencia de “Manos a La Obra” el crecimiento de las industrias en la isla como La Autoridad Acueductos y Alcantarillados, en noticias lejanas y la base de Ramey siendo noticias cercanas, vio el nacimiento de Las Fuerza Aérea de Los Estados Unidos en el cuarenta y siete, la guerra de Corea y no fue obligado a servir en las fuerzas militares, tras que ya estaba trabajando en Ramey, una base de La Fuerza Aérea EEUU. Su primer matrimonio fue a Elisa Figueroa donde tuvieron a su primer hijo, Sebastian González Figueroa JR.
Bachán era un soñador y siempre tenia que superarse, así que tomó un viaje a la cuidad de Nueva York y comenzó con un colmado en la esquina de la calle ciento dieciocho y Park Avenue en Manhattan. Desde un pote de salsa y un cuartillo de leche, negoció con las gangas peligrosas de los alrededores y se ganó el respeto y la protección de todos, tanto que levantó un colmado muy exitoso.
Como Bachán venía de la pobreza y como continuaba levantándose, más persiguiendo las oportunidades en cumplir sus sueños, lo que muchos podían hacer en la nación más poderosa del mundo, Los Estados Unidos de América. El invitó y ayudó a muchos de sus familiares a viajar desde Puerto Rico a Nueva York, para quedarse en su hogar y además trabajar en el colmado, dándoles oportunidades para también ellos cumplir con sus sueños, siendo este el mayor éxito de Bachán y el más fructífero, “Ayudando a personas que se ayuden ellos mismos”.
Mientras estaba logrando estos sueños, sus experiencias además fueron sentir el dolor de la muerte del Presidente John F Kennedy y la muerte del hermano Robert. Vio y nunca le interesó la explosión musical de la banda de los Beatles, Los Monkeys, The Doors y otros, sin embargo la música Mejicana de los “Mariachi” lo intoxicaba. Leyó y discutió sobre el bochorno y el desacuerdo que tenia sobre la guerra en Vietnam, el uso de las drogas y las personas vagas.
En el día del nueve de noviembre del año mil novecientos sesenta y cinco, Bachán como un habito necesario descansaba en su hogar por la tarde en el Bronx, ya que abría el negocio muy temprano en la mañana con ese viaje desde su casa al trabajo que tomaba unos cuarenta y cinco minutos en ambas direcciones, cerraba como a las once y a veces a las doce de la mañana para después abrir denuevo su colmado, cogiendo unas cuatro horas de sueño esa madrugada. Básicamente, Bachán era un esclavo del trabajo y era lo único que sabia hacer, trabajar toda su vida. Mientras descansaba ese día del nueve, unos ladrones le habían robado su guagüita que estaba estacionado enfrente de su hogar y en eso minutos del robo, al que no sabia en ese momento, el noreste de los estados se había ido en el primer "Blackout" en la historia de la nación. La luz eléctrica había desaparecido sin saber porque.
Una hora a dos después de informarle a la policía del robo, Bachán recibió una llamada que le estaban robando en el colmado por la desesperación y de los motines ocurriendo por ese “Blackout”. Bachán tenía que buscar transportación hacia el negocio. Se armó con una pistola calibre 32 y fue al colmado dejando acostados a su segunda esposa Sonia y sus hijos Nelson y Milton en la cama principal del domicilio pasando una experiencia de terror, algo que nunca habían pasado antes. Los motines estaban siendo explicados por las noticias en un radio de baterías al lado de una vela encendida localizado encima del bureau del cuarto. Se oraba para que Bachán regresaba a su familia sano y salvo. Dos semanas después del “Blackout” encontraron la guagüita en Long Island, parecía que los ladrones solo la usaron para transportación y no le robaron nada. ¿Milagro? Quien sabe.
Para el año mil novecientos sesenta y siete, Bachán volvió a Puerto Rico y comenzó con una cafetería en las fabricas de la familia Ferré, en Buchanan Guaynabo. Aquí se localizaba la fabricas de cristal, cemento y de cartón trabajado por cientos de empleados. Durante siete años tuvo otro éxito en los negocios, pero denuevo no muy común de muchos. Bachán, en esos siete años preparaba arroz con gandules, pasteles y pernil asado para la víspera de las navidades y la víspera del año nuevo enviando desde doscientos, trescientos y hasta cuatrocientos comidas en esas noches. ¿Estaban agradecidos los empleados durante la medianoche de esas vísperas? No porque tenían que trabajar pero Bachán hizo que se olvidaban de sus preocupaciones familiares compartiendo una cena entre todos hecha con amor y dedicación. ¿Que cree usted?
Al igual de las ayudas a la familia como en Nueva York, Bachán volvió en ayudar dándole trabajos a muchos de sus familiares y amistades en la cafetería. Trabajar con Bachán no era fácil. El enseñaba respeto, disciplina, responsabilidad, dignidad, puntualidad y estar orgulloso de un trabajo bien hecho. Si fallabas al principio, el le daba una orientación e instrucciones porque uno tenia que hacer lo correcto. Si volvías a cometer los mismos errores, dependían de cuales eran. Si continuabas cometiendo los mismos errores, mejor te tiraba por un risco que los regaños eran de unos bochornos inolvidables. Para comparar, mejor estabas como un ratón con el cuello roto por una trampa de madera y metal con el pedacito de queso, que ser regañado por Bachán. Bachán era un hombre muy bueno pero a veces era bien bruto, especialmente extremadamente bruto con su mujer y sus hijos. Obtener una educación hasta el octavo grado demuestra lo necesitado que la educación es en las universidades, para los que puedan, tengan esa oportunidad tan valiosa.
Para el año mil novecientos setenta y tres, Bachán volvió asu pueblo natal de Isabela y construyó el “Supermercado Bachán”. De nuevo, otro éxito llevando a sus hijos en educarse, ir a viajar a Europa hasta retirarse en Port St. Lucie Florida, donde su hija pequeña Edna terminaba con la escuela superior y con un bachillerato en justicia criminal de la universidad en Florida. Bachán estaba volviéndose loco y volviendo locos al resto cercanos a el. Como no tenia mucho que hacer estando tan aburrido, volvió denuevo a Isabela donde para el año mil novecientos ochenta y nueve comenzó a construir la “Plaza BASO” (BAchán SOnia). Para el año mil novecientos noventa y seis, Bachán ya había construido nueve edificios y todos estaban alquilados dando oportunidades a los negociantes, sus familiares mas todas las familias que aprovechaban de todos los servicios disponibles.
Los hogares y los terrenos de muchos dentro de un diámetro de dos millas subieron de valor. El pueblo de Isabela por la carretera 2 Kilómetro 109.9, municipios de Galateo Alto, Galateo Bajo, Mora, Arenales Altos y Bajos y Llanadas aumentaron en población y la felicidad creció mas aún. Muchos tuvieron la oportunidad de progresar y en llevar a sus hijos a la educación, multiplicar a sus familias con el nacimiento de más nietos. Ya para la entrada del siglo veintiuno, Isabela era considerada una ciudad con más de cincuenta mil habitantes.
Para el año dos mil seis, Bachán había sobrevivido cinco derrames celébrales, tres ataques de corazón, un impacto directo a sus cuerpo de un automóvil, pero para febrero dos mil siete le dio un pequeño infarto y este lo dejó cinco meses y cinco días de cama en estado de auspicio. El mal genio, la obsesión de regañar a muchos, corregir hasta extranjeros por hacer acciones que Bachán consideraba estaban mal, como estacionar sus vehículos sobre una línea amarilla, lo llevó a la muerte el diecinueve de julio del dos mil siete, un día antes de su cumpleaños numero ochenta y uno, el día que mas personas vinieron a su cumpleaños. Bachán descansando en su ataúd y todavía nosotros celebrando orgullosamente su cumpleaños de un hombre bueno de Dios. Lagrimas fueron derramadas, no solo por su familia, pero por muchos que lo conocían. Además, lagrimas también fueron derramadas por aquellos que no lo conocían, por ver a sus seres queridos llorar por el amor hacia Bachán. Ese dolor tan terrible se sintió por todos, miles de millas más allá desde el pueblo de Isabela.
En conclusión, Bachán hizo mucho para un sin numero de personas. Muchos se hicieron millonarios, aprendieron a vivir una vida de honestidad, de progreso, de agradecimiento, ser negociantes exitosos, personas dignas con éxitos de vivir orgullosas de cumplir con sus sueños, los sueños de sus hijos y de los hijos de ellos. Dios había enviado un hombre para producir y ayudar al prójimo, para ayudar a muchos para que se ayuden ellos mismos. Este hijo de Isabela había cumplido con resultados impactantes, seres humanos con la satisfacción de vivir sanamente feliz y de ser verdaderamente Puertorriqueños.